“Caen” latinoamericanos y africanos en redadas y cárceles racistas en España

Valencia, España.- La cita es en el barrio del Cabanyal, cerca del mar. Betty Roca Hubbauer, integrante de Psicólogos sin Fronteras, nos abre las puertas de su casa y, antes de iniciar la entrevista, intercambiamos puntos de vista sobre la migración y la represión sistemática que ejerce el Estado español en todo su territorio. Aunque parezca irreal, la Europa que presume respeto a los derechos humanos, ha construido cárceles para personas migrantes en situación de irregularidad y llevado a cabo redadas racistas, cuyas principales víctimas son latinoamericanos y africanos.

Betty es boliviana, y tras varios años de vivir y trabajar en Valencia, conoce a la perfección la operación de las “cárceles racistas”, llamadas Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE). En Valencia funciona una, en medio de la ciudad: el CIE de Sapadors. Muchos españoles desconocen lo que sucede dentro de los CIE, pero de acuerdo a testimonios de exreclusos, los Centros de Internamiento de Extranjeros archivan los casos más flagrantes de vulneración de los derechos humanos.

Betty coordina un programa de atención psicosocial comunitaria con personas migrantes y de intervención comunitaria con participación en barrios, en Valencia. En España trabaja desde el 2008 con Psicólogos sin Fronteras: “Tiene que ver con diferentes niveles, atención sociológica centrada en perfiles de crisis, quienes están en extrema vulnerabilidad, acompañamos a las personas en sus espacios de vulneración… en emergencia desplazamos a los profesionales y trabajamos con los colectivos locales. Intervenimos en las propias asociaciones de migrantes, y en el caso más flagrante de vulneración de derechos, en los Centros de Internamiento de Extranjeros acompañando a las personas reclusas”.

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Si los españoles ignoran qué son los CIEs, el mundo también. ¿Qué es un CIE?. Betty comienza y narra una realidad atroz.

Los Centros de Internamiento de Extranjeros, en términos formales, son centros de reclusión temporal para personas en situación de irregularidad, no ilegalidad. En esto hacemos hincapié porque las personas no pueden ser ilegales en términos jurídicos. Se les detiene por una falta administrativa, que es importante citarlo, y esta falta administrativa es comparable si conduces sin tu licencia”.

Se da una multa y como situación excepcional te llevan a un CIE. Es decir, la persona pasará un tiempo, de uno a 60 días, hasta que se dé la expulsión, si es que se da, o te pondrán nuevamente en la calle, hasta que nuevamente te vuelvan a recluir, porque te ha vuelto a cazar la policía, te ha vuelto a encontrar. A términos informales, nosotros denunciamos, básicamente, que es una cárcel racista”.

¿Quiénes están en los CIEs?

Personas que no tienen situación de regularidad: encontramos personas de África subsahariana, frontera sur a espera de entrar a España y que los han traído aquí, desde los centros fronterizos porque hay mucho hacinamiento y los turnan a los CIEs que hay en territorio español; o gente que la cazan en las calles, a través de redadas racistas, que están prohibidas y denunciadas por Naciones Unidas pero a términos prácticos se siguen dando, y tienen la finalidad de llevarlos a estos centros de internamiento y expulsarlos a sus países. A parte de la población de África hay personas de Europa del este, sobre todo población rumana”.

¿Cómo son los CIEs?

Las condiciones de habitabilidad son espacios reducidos. Hay un diseño que hace una persona interna y va un poco a visibilizar como es este espacio. Por ejemplo, para las mujeres hay 80 metros cuadrados: la disposición es la celda, en el sentido como más rectangular, y en el centro hay un espacio que se supone es para el ocio, que es una sala despejada, donde hay un televisor donde ni siquiera pueden cambiar el canal a su antojo. En este espacio, por citar la situación de las personas migrantes, la mujeres intercambian favores que van desde que te den un mechero (encendedor) con más facilidad, compresas (toallas femeninas) sin tener que putearte o salir por las noche para mear. La policía, dentro de ese sistema patriarcal-machista, piensa que las mujeres son idóneas para limpiar y las ponen a limpiar para darles estos favores”.

Esto no pasa con los hombres. Ocupan celdas con hacinamiento, y a diferencia de las mujeres, les cierran las celdas por las noches, y si se encuentran con un policía de buena voluntad, van a abrir las celdas para que vayan a mear o cagar, o harán sus necesidades en una botella, o un cubo. Este espacio de hacinamiento se repite y luego no tienen su espacio lúdico. Tienen una cancha, enmallada, y es el único sitio al aire libre. Esa cancha sirve igual cuando la gente lava su ropa para colgarla. Da pauta para conocer el nivel de internamiento, si te detienen en Valencia tendrás la posibilidad de que te traigan ropa, pero si te recejen en otro sitio traes lo puesto”.

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El problema con los CIE -desde su existencia misma-, refiere Betty, es la doble criminalización. “De pronto vas caminando por la calle, te detienen y te meten en un CIE y te devuelven a tu país. Ésta es la doble criminalización: te expulso por no tener documentación pero no te permito volver a territorio europeo por 5 años porque has cometido un delito… Intentamos llegar a los más vulnerables. Hay 80 por ciento hombres y un 20 mujeres”.

Cuánto más neoliberal sea el país, más represión tendrán los migrantes. Porque la migración tiene que ver con construir esa alteridad, de se otro que es peligroso, delincuente y de quién puedo prescindir”.

En Europa hay alrededor de 280 Centros de Internamiento de Extranjeros, pero este fenómeno se repite en el mundo. Estados Unidos tiene sus propios centros y, como dice Betty, son un negocio. El actual presidente estadounidense, Donald Trump, convertirá la migración en un negocio implacable.

En España ya estamos hablando que el CIE es un ejercicio de manejo económico. Una persona migrante en un CIE tiene un coste y ese coste es pagado por el impuesto de todas y todos y van a empresas tercializadas. Esto es un negocio, como decía un compañero boliviano: ‘Al Estado español le represento un negocio y le represento un negocio a todas estas empresas que lucran con las migraciones.’

Lo que va hacer Tump es convertirlo en el súper negocio. Los CIEs de los gringos funcionan a ese nivel, porque son implacables, empresas tercializadas. Y cuando hablamos del peor sitio de nivel de represión, Australia es nuestro sitio top. Pero los gringos lo tienen súper instrumentado, El CEI es parte de ese eslabón, parte de esa cadena represiva”.

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En España, además, las deportaciones son vergonzosas, ya que violentan aún más los derechos humanos. Simplemente, en España no existen los derechos humanos. En los aviones se llevan a cabo torturas y vejaciones por resistirse a la expulsión.

Los aviones tiene contratos millonarios. El reglamento de expulsión en aviones dice que el interno , la persona que se va a deportar puede ser expulsado con si constantes vitales se mantienen, es decir, si te noquean no pasa nada porque el reglamento lo permite, lo único que no pueden hacerte es matarte, pero las condiciones en que te pueden expulsar pueden ser cualquiera. La mayoría han sido sujetos de violencia y tortura dentro de los aviones, porque ponen resistencia, es normal”.

Dentro de ese ciclo tenemos la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas (Frontex), que empezó con 2 millones de euros: ese es el nivel de negocio que representa proteger a esa Europa de los derechos con concertina, drones en los mares y políticas que lo único que hacen, en lugar de recibir y acoger, es detectar y expulsar”.