Popularidad a prueba: crónica del desabasto de gasolina en México

Querétaro, México.- Las largas filas de autos, de varios kilómetros, a momentos se antojan interminables. Surgen en distintos puntos de la ciudad a partir del aviso de que pronto llegará una pipa con gasolina para la estación de servicio. Ayer atendieron aquí, mañana ya no. Posiblemente le corresponda a la de enfrente o a una de las que están en la colonia vecina.

portada2

Nos pesa la nueva realidad, pero nos vamos adaptando.

En forma respetuosa y ordenada, los automovilistas se forman y esperan pacientes, sin tratar de obtener ventaja de alguien que se distraiga por un momento. Algunos lucen serios, otros preocupados, pero la gran mayoría lo toma con buen humor. Hacen bromas, cuentan chistes, se invitan refrescos y hasta cervezas. En muchos, podrían ser los más, prevalece la convicción de que el nuevo presidente de la nación está haciendo lo correcto y debemos apoyarlo. La mejor manera es aceptar la situación, adaptarse y sobreponerse. Nada de quejas, rencillas ni impaciencias.

No importan distancias.

Desde los puntos más apartados, incluso insospechados, la gente llega en busca de gasolina. Muchos van al volante de su auto, pero un número en verdad grande de peatones también se presentan en la estación de servicio cargando con uno o dos bidones. Ellos sí reflejan tensión, quizá como consecuencia de la fatiga, pero no aceptan que se les niegue el servicio. Dicen tener todo el derecho de comprar gasolina para sus recipientes. Ellos sí amenazan con recurrir a la violencia. Pero todo queda en eso, en amenazas.

portada3

Largas horas de espera.

Muchos se forman ante una estación de servicio que se mantiene cerrada. Tienen la esperanza de que pronto será abastecida y podrán comprar la gasolina que necesitan. En muchas de tales estaciones, los automovilistas pasan toda la noche formados con sus vehículos. Hay esperas de más de doce horas, algunas de ocho, pero los que comienzan a ganar experiencia, aseguran que en un lapso de dos a tres horas se puede alcanzar el codiciado objetivo de llenar el tanque.

Adaptación no significa resistencia.

¿Cuánto tiempo más podremos estar así? El nuevo gobierno argumenta que en cuestión de horas quedará completamente normalizada la situación. Algunas voces, cada vez más numerosas, aseguran que el problema podría prolongarse cuatro meses. La gente niega que eso sea posible. Nadie, nadie podrá resistir tanto tiempo así. La realidad es que cada nuevo día tensiona más y más los ánimos. Cada nuevo día deja entrever el fantasma de la desesperanza, de la decepción. La gente no quiere terminar preguntándose si hizo bien o mal al votar por López Obrador. La gente no quiere dejar de creer, se resiste. Le duele, pero se resiste.

desabastofinal

Nos preguntamos en silencio cuánto tiempo podremos soportar. Pero aún más en el fondo de nosotros mismos no deseamos cuestionar las acciones de nuestro presidente. Queremos que su popularidad se mantenga, que aumente aún más, y que les demuestre a sus detractores lo equivocados que están.

Conviene que nos hagamos la siguiente pregunta, ofreciendo una pronta respuesta: ¿Quién está en verdad a prueba, nosotros o la popularidad de nuestro presidente?

*Ignacio Underwood, escritor.