Eres más anarquista de lo que crees: Lectura de “Contra la democracia”

Que nos roban, que nos engañan, que se aprovechan de los que menos tienen, que acaparan los medios de comunicación, que discuten estupideces, que se reúnen a puerta cerrada, que votamos para que otros partidos no ganen, que da igual quién gane, que el poder corrompe…

Frases que se escuchan cada día. La sensación de que los gobiernos de derecha e izquierda se alternan sin fin, protestas, resurgimiento de nuevos partidos, la extrema derecha triunfando en Europa, de la casa al trabajo y del trabajo a casa y al final nuestra única arma es nuestra “responsabilidad” de emitir un voto.

¿Es esto así? Grupos Anarquistas Coordinados cuestiona el sistema democrático en su ensayo “Contra la democracia” (G.A.C., 2013). Lo puedes leer aquí https://es-contrainfo.espiv.net/files/2014/07/contra-la-democracia.pdf: es gratis, es corto y ameno. Si aún así no te animas, yo te lo cuento.

La democracia es elitista

G.A.C. hace un recorrido histórico del sistema democrático desmitificando esa imagen ideal de señores griegos con toga y gobierno del pueblo que todos nos hemos tragado en el colegio. El pueblo no toma las decisiones sino una “asamblea comunal con representación de potentados electos” en su nombre. Esos potentados se han llamado de muchas maneras: reyes, burguesía, presidentes, etc. y esa estructura elitista es la que conservamos hoy en día.

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Fotografías: Carlos Underwood.

Cuando votas, votas a un candidato con capacidad total de elegir y modificar coaliciones con otros partidos o su equipo. Y para que analices si el resultado de tu voto te satisface, G.A.C. también cuestiona la eficacia de la Ley de Partidos, el sistema de circunscripciones o la ley d’Hondt con los que se distribuyen los votos y escaños en España.

Bajo estos métodos con los que se justifica la democracia, tu voto puede valer hasta cuatro veces más que otro dependiendo de en qué comunidad vivas y los partidos mayoritarios se ven favorecidos en el reparto de escaños, lo que denominan “sobrerrepresentación”.

La democracia legitima el capitalismo

“La democracia tiende a regularlo todo, a legislarlo todo y a adoptar patrones economicistas para hacerlo, de tal manera que la democracia posibilita el capitalismo y este puede hacerse autónomo pasando a ser un factor clave más cuando antes era un simple medio de producción creado para el estado”, comenta el ensayo.

Grupos Anarquistas vincula directamente capitalismo y democracia. Para mantenerse, el sistema bajo el que vive el mundo globalizado necesita un constante crecimiento económico: más producción y más consumo. Estado, bancos y empresas funcionan como un ente único para que la máquina no pare. Políticas económicas y derechos laborales se elaboran al amparo de las pérdidas o ganancias de la máquina porque los que ganan, pierden y hacen las leyes son los mismos.

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Para muestra de este grave conflicto de intereses, el libro incluye una lista de los cargos que políticos de distinto signo han tenido en importantes bancos o empresas españolas de energía, comunicación, etc. También se ha publicado este dato en Wikipedia y es extrapolable a países alrededor de todo el mundo.

La democracia impone estructuras de adoctrinamiento

Derecho a la educación, al trabajo, a manifestarse, leyes, Constitución… Estandartes de la democracia, intocables, decididos por alguien pero ¿por quién y para quién? G.A.C. pone el ejemplo de la Constitución del 78 votada por un 40% de la población dudosamente informada del proceso democrático en aquellos años y de la monarquía, no votada en absoluto.

Símbolo de un supuesto triunfo tras 40 años de dictadura, poner en duda la constitución y, no digamos la democracia, hace llevarse las manos a la cabeza a la mayoría. Decir que no votas te convierte en blanco de desconfianza, de ataques, incluso de aquellos que se lo cuestionan todo. ¿Por qué?

Grupos Anarquistas define los derechos como “manifestaciones explícitas de las ideas e intenciones del Poder” a través de los que “dicta lo que debe hacerse y lo que no y aún más, cómo debe hacerse”.

Pensemos en lo que nos enseñaron y se enseña en los colegios, en las materias que se imparten y cómo se enseña por ejemplo la historia. ¿Ha cambiado mucho en las últimas décadas? ¿Es necesario que un niño de seis años esté sentado delante de un profesor durante ocho horas o responde más bien a otros intereses? Estas dudas se plantean los anarquistas en el ensayo.

Ahora, echa un ojo a cualquier periódico, cualquier día. Lo más probable es que lo primero que encuentres en portada sean notas políticas, reformas legales, laborales, noticias económicas. Las bases ideológicas de la democracia permean todos los aspectos sociales y los economizan.

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El Poder utiliza leyes, medios de comunicación, escuelas, trabajo, etc. para realizar este “bombardeo de valores” y se impone el civismo, uno de los conceptos más interesantes del libro: “con el civismo se instaura la mentalidad de la defensa de la democracia (…) como forma de convivencia, como complejo de valores respetables deseados por todos”. Cuestionar la democracia es casi condenarse a la marginación.

¿Es posible otra democracia / otro sistema?

El capitalismo es intrínseco a la democracia, de aquí nuestra impresión de una política cíclica. No importa que gane la derecha o la izquierda: “es lo que trae confiar en los sostenedores de la autoridad en lugar de confiar en uno mismo y en la pasión por la libertad”.

En su análisis de propuestas G.A.C. no confía en democracias alternativas con base capitalista. Mientras estemos bajo el ala de papá estado seguiremos funcionando bajo el esquema trabajo-ocio-descanso y acatando una solución de problemas que no son los nuestros.

Antes de conformarnos con lo malo conocido, antes de seguir amargados en esta rutina de autobús, trabajo y tupper y de mirar por encima del hombro al que menciona la palabra “anarquismo” porque los conceptos “máquina de dominación estatal” o “súbdito del consumo” aún nos parecen demasiado rojos o utópicos, los autores nos proponen contemplar otras posibilidades como seres críticos que somos, o nos creemos, que te resumo a continuación:

1. “La propia idea de organizar una sociedad es algo contrario al ideal anarquista”. Nos esperes definiciones cerradas, ni algo como el estado que te diga lo que hacer. El anarquismo no es una doctrina política ni es único.

2. “Las personas en igualdad de condiciones son capaces de organizarse sin la mediación ni la dirección de nadie”. Las bases del anarquismo son la libertad, el respeto y la responsabilidad. Como seres conscientes somos responsables de una formación personal continua que nos ayude al entendimiento.

3. “La solidaridad y el respeto entre las gentes es la mejor garantía de un reparto justo”. G.A.C. pone un ejemplo muy simple: nuestras relaciones de amistad.

4. La propiedad privada crea desigualdad y conflicto y debe ser abolida. Definámonos por lo que somos y no por lo que tenemos. Contra ella, la autogestión: Los que tienen problemas crean las reglas. Contra el beneficio económico, el intercambio. Contra la explotación de los recursos naturales, la autosuficiencia.

“La democracia se justifica en unos principios que no por mil veces repetirlos se convierten en verdades”, así comienza el libro. Quizás es mejor repetir otras cosas que nos hagan más felices hasta desbancar poco a poco esta falacia. Muchos ejemplos de cambio están ya ante nuestros ojos. No será de un día para otro pero ya se ha hecho otras veces.

*Texto María Morote.