Covid-19 y el virus mediático

Un olor a mierda, pescado, hollín y agua estancada te envuelve al recorrer los pasillos del mercado Dong Xuan, en el centro de Hanói.

Ahí, en las entrañas del inmueble, el tiempo parece detenerse, al menos por unos momentos, como si el caos de las motocicletas cargadas de productos y el ajetreo de los vendedores generaran una grieta en el universo, un hoyo negro que cubre y devora todo a su paso.

No exagero: en los pisos asfaltados y nauseabundos de Dong Xuang, comerciantes asan carne, destripan pollos y lavan en agua amarilla vegetales para después preparar caldos y arroces; abundan los patos sin plumas colgados en vitrinas, trozos de res y cerdo repartidos en mesas de plástico, órganos de paloma fritos, vísceras, ranas, tortugas, peces, pájaros y huevos de codorniz.

Dong Xuan es un microcosmos de un Vietnam espeso, despiadado con la vida, como si su territorio estuviera siempre cubierto por una nube gris de sacrificio y sangre.

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En el interior del mercado Dong Xuan se advierte la venta de animales. Fotografías: Carlos Underwood.

Son las 8:45 de la mañana del 29 de febrero. La alerta mundial por la propagación de la Covid-19 (los científicos han informado que el nombre técnico es SARS-CoV-2) atiborra los noticieros convencionales y la red. China y el sudeste asiático están en la mira.

En Vietnam -de acuerdo a un mapa, en tiempo real, creado por especialistas de la Universidad Johns Hopkins– hay 31 casos confirmados, 16 recuperados y ninguna muerte.

En Dong Xuan no hay medidas extraordinarias para evitar un posible contagio. Animales exóticos y humanos coexisten en un hacinamiento insólito, insólito por el pánico mundial ocasionado por la sobreinformación acerca de un tipo de coronavirus cuyo recorrido geográfico es un polvorín: hasta el momento, en todo el planeta, se han confirmado 118 mil 596 casos, 4 mil 262 muertes y 64 mil 408 pacientes recuperados. (Las cifras son del 10 de marzo y cambian constantemente).

Mercado Dong Xuan
Mercado Dong Xuan.

Dong Xuan es el cuarto mercado más concurrido de Hanói. Dong Xuan no es Wuhan, el mercado de mariscos chino donde supuestamente surgió la nueva cepa de coronavirus, pero sus similitudes son evidentes.

Dong Xuan, como Wuhan y otros mercados en Asia, carecen de medidas sanitarias. El comercio de animales salvajes, domésticos y la preparación de comida en el mismo lugar, propician condiciones idóneas para el nacimiento de nuevos virus.

Preparación de alimentos, en el mercado Dong Xuan
Preparación de alimentos, en el mercado Dong Xuan.

De acuerdo a información divulgada por World Health Organization (WHO), “la salud humana, la salud animal y el estado de los ecosistemas son factores que están vinculados de manera inextricable: del 70 al 80 por ciento de las enfermedades infecciosas emergentes y reemergentes son de origen zoonótico; es decir, pueden transmitirse entre los animales y los seres humanos.

Además, el crecimiento de la población, el cambio climático, la creciente urbanización, los viajes internacionales y la migración son los principales factores que aumentan el riesgo de la aparición y propagación de patógenos respiratorios”.

En 2002, “el SARS-CoV se transmitió de las civetas a los seres humanos en China; y en 2012, el MERS-CoV se transmitió de los camellos a los seres humanos en Arabia Saudita”.

En otras palabras, “un evento de propagación ocurre cuando un virus que circula en una especie animal se ha transmitido a uno o más seres humanos”, extiende el informe realizado por World Health Organization.

La Covid-19 se transmite de persona a persona y por contacto directo sin protección con animales vivos. Los mercados húmedos son una bomba de tiempo, un peligro inminente. En Dong Xuan, la alarma mundial no altera el comercio, la vida diaria de los vietnamitas. En Dong Xuan, como en todo Vietnam y el sudeste asiático, hay indiferencia ante la tempestad.

Venta de pescados en la calle, en Hanói
Venta de pescados en la calle, en Hanói.

Turismo con máscaras

3 de febrero, 6:35 de la mañana. Al aeropuerto Suvarnabhumide, de Bangkok, llegan 50 millones de turistas al año. En su interior se advierten grupos de turistas europeos, chinos y de otros puntos de Asia que esperan en las filas de migración.

Antes de los controles, un módulo de revisión de temperatura para viajeros recién llegados luce vacío. No hay impedimento para cruzar las fronteras de Tailandia. Aunque el cordón sanitario es inexistente, los cubrebocas se han convertido en parte de la vestimenta de muchos turistas, también de los oficiales y trabajadores del aeropuerto.

De acuerdo a reportes oficiales de Suvarnabhumide, antes de que las autoridades chinas ordenaran el cierre del aeropuerto de Wuhan, el pasado 22 de enero, llegaban diariamente a Tailandia mil 200 ciudadanos de aquella ciudad.

Bangkok -como los mercados-, por el flujo de visitantes provenientes de zonas afectadas por la Covid-19, se centra en el mapa por el riesgo de facilitar contagios. Extrañamente, al día de hoy, únicamente se han confirmado 53 casos positivos, una muerte y 33 pacientes recuperados.

Aeropuerto de Bangkok
Aeropuerto de Bangkok.

2 de febrero. El Ministerio de Salud Pública de Tailandia informa que una mujer china, de 70 años, se recuperó tras recibir un cóctel de Oseltamivir, Lopinavir y Ritonavir, los dos últimos medicamentos utilizados en pacientes con VIH.

Los medios de comunicación de todo el mundo manipulan la información y titulan la noticia como “cura para el coronavirus”. La desinformación y la irresponsabilidad de la prensa prende como gasolina la red. La Organización Mundial de la Salud (OMS) desmiente: “aún no hay tratamiento para la Covid-19”.

Turistas en Tailandia
Turista en Tailandia.

El inicio

Lauren Gardner, especialista de la Universidad Johns Hopkins, detalla puntualmente y cronológicamente la explosión de la Covid-19.

31 de diciembre de 2019. La OMS recibe reportes de un brote de neumonía no identificada en Wuhan, provincia de Hubei, en China. En la ciudad habitan 11 millones de personas. 23 de enero. Las autoridades contabilizan 800 casos, no solamente en la ciudad, en 20 regiones más del país asiático. La OMS identifica a los pacientes cero, comerciantes del mercado Whuan South China Seafood.

El primero de enero China ordena el cierre del mercado. El 10 de enero, la OMS determina que el brote se debe a la aparición de un nuevo coronavirus. Aunque la nueva cepa se relaciona con “el virus del síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV) y el virus del síndrome respiratorio agudo grave (SARS-CoV), su mortalidad y transmisibilidad” aún no es conocida.

Los viajeros infectados (principalmente aire) son conocidos por ser responsables de las introducciones del virus fuera de Wuhan” (cita textualmente el reporte).

El 13 de enero, Tailandia detecta el primer caso fuera de China. El 19 de enero, en Guangdong y Beijing, se contabilizan más casos. El 20 de enero, la Comisión Nacional de Salud de China (NHC) informa que el coronavirus puede transmitirse entre humanos.

Como efecto dominó, el mismo 20 de enero surgen pacientes en Corea del Sur y Japón. El 21 de enero, viajeros provenientes de Wuhan dan positivo en Estados Unidos y Taiwán. En China, el coronavirus se extiende a más provincias y 15 trabajadores sanitarios se infectan. Mueren seis personas. Hong Kong, Macao, Singapur y Vietnam registran brotes.

El sudeste asiático -principalmente Tailandia y Vietnam-, vive concentraciones masivas de turistas por la celebración del Año Nuevo Chino. Ciudades como Hoi an, en el centro de Vietnam, refleja volúmenes altos de turistas chinos.

El 23 de enero, Whuan cancela el transporte público y vuelos domésticos e internacionales. 11 millones de ciudadanos obligatoriamente entran en cuarentena. Al día siguiente se suman las ciudades de Huanggang y Ezhou. Se suspenden eventos masivos y los festejos por el Año Nuevo Chino. Ese mismo día, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos elevan la alerta de viaje para Wuhan, China.

Los gobiernos toman medidas -activan los protocolos de atención médica-, pero los medios de comunicación abonan al miedo, al pánico, a la desinformación, a la manipulación: las corporaciones mediáticas propagan el virus en sus encabezados, con sus notas tendenciosas sobre la enfermedad.

Moticiclistas en Hanói
Motociclistas en Bangkok.

Pero no todo es desinformación. El Centro de Ciencia e Ingeniería de Sistemas (CSSE) en la Universidad Johns Hopkins crea un panel interactivo “para visualizar y rastrear los casos reportados en tiempo real”. Ante la alerta sanitaria, los especialistas definen así su contribución. Cito textualmente:

“El panel de control, compartido públicamente por primera vez el 22 de enero, ilustra la ubicación y el número de casos confirmados de la Covid-19, muertes y recuperaciones para todos los países afectados“.

Fue desarrollado para proporcionar a los investigadores, las autoridades de salud pública y el público en general una herramienta fácil de usar para rastrear el brote a medida que se desarrolla“.

Además, todos los datos recopilados y mostrados se ponen a disposición gratuitamente, inicialmente como hojas de Google, ahora en un repositorio GitHub, junto con las capas de entidades del panel, que ahora se incluyen en ESRI Living Atlas… .

Nuestra fuente de datos principal es DXY, una plataforma en línea dirigida por miembros de la comunidad médica china, que agrega los medios locales y los informes gubernamentales”.

Vida diaria

En Khaosan Road, una de las zonas más populares de Bangkok para mochileros y turistas occidentales, no se refleja la preocupación mundial por la Covid-19.

Los hostales y centros de hospedaje no dejan de recibir viajeros, los puestos de comida inundan de olores las calles y son buscados por decenas de hambrientos quienes no temen de la epidemia que ha puesto en jaque a países como Italia, el centro europeo -y con más casos después de China- del nuevo coronavirus.

Comida callejera, Bangkok
Comida callejera, Bangkok.

-Estábamos en Beijing justo cuando comenzó la alarma en China. Decidimos seguir viajando. ¿Qué íbamos hacer?, ¿cancelar el viaje? Llevamos un mes por varios países de Asia. Me comenta Roberto, un argentino quien, junto con su pareja Diana, pasean sin preocupación entre las fronteras del sureste asiático.

Como Roberto, miles de personas viven la alerta mundial con tranquilidad, pero la mayoría, principalmente en Europa y Estados Unidos -obviamente China, por ser el epicentro del problema-, hay confusión y medidas extremas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) es clara: “si bien todavía estamos aprendiendo acerca de cómo la Covid-2019 afecta a las personas, los mayores y aquellos con condiciones médicas preexistentes (como presión arterial alta, enfermedades del corazón, enfermedades pulmonares, cáncer o diabetes) parecen desarrollar padecimientos graves con más frecuencia que otras”, y continúa:

“La enfermedad debido a la infección por la Covid-19 es generalmente leve, especialmente para niños y adultos jóvenes. Sin embargo, puede causar enfermedades graves: aproximadamente 1 de cada 5 personas que se enferma necesita atención hospitalaria”. A esto se suma que, hasta el momento, la tasa de mortalidad es del 0,7 por ciento fuera de China.

Niños en Vietnam, con cubrebocas
Niños en Vietnam, con cubrebocas.

Pese a la información oficial, por parte de organismos internacionales, la Covid-19 ha trastocado la vida en Europa: en España suman mil 695 casos y 31 decesos. En Italia se contabilizan alrededor de 10 mil 149 positivos, entre Francia y Alemania más de 3 mil.

Los mercados financieros reportan caídas. Hay cierre de escuelas y cancelación de eventos masivos, congresos. Se han paralizado cruceros.

En Italia y España hay alerta máxima y temor. 95 países tienen rastros de la Covid-19 y sus secuelas sociales están por valorarse. Los ganadores, por ahora, son los medios de comunicación, el otro virus en la epidemia.

Un trabajo de Max Willens, publicado en digaday.com, subraya que “la industria de los medios de comunicación se ha preparado para que sus ingresos publicitarios se desvíen por el coronavirus a medida que el virus se extiende a través de la economía mundial…

En febrero, el coronavirus se convirtió en la segunda palabra más común en las listas de bloques para los editores de noticias, frente al octavo más común en enero, según los datos de Integral Ad Science -el número uno más común era Trump-.

A través de la web abierta, coronavirus fue la tercera entrada de lista de bloques más común en febrero, después de que ni siquiera se clasificó en el top ten en enero, mostraron los datos de la IAS.

YouTube anunció en febrero que desmonetizaría los videos de coronavirus hasta nuevo aviso. A medida que el interés por coronavirus ha aumentado a nivel mundial, los editores han lanzado productos centrados en la enfermedad, incluyendo boletines informativos, podcasts, blogs en vivo e incluso un servicio de mensajería de texto”.

No es de extrañar por qué diariamente hay noticias, reportajes, videos, opiniones y diversos productos sobre la Covid-19 en los medios de todo el mundo. La desgracia como negocio, la sobreinformación como beneficio.

Turista, en Tailandia.
Turista, en Tailandia.

La Covid-19 ha hecho que la humanidad piense constantemente en su mortalidad. Europa y China viven momentos de crisis. Mañana los medios de comunicación seguirán con su agenda, con el coronavirus como portada, como prioridad.

Salgo del mercado Dong Xuan. Me lavo las manos en el hostal. Prendo el ordenador y veo el mapa creado por los especialistas de la Universidad Johns Hopkins. Hay cosas de las que nadie escapa, por más que lo intente uno.

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