Odio y crimen

Harry recorre las calles del sur de Belfast -la capital de Irlanda del Norte- para invitar a los vecinos a reorganizarse y firmar una iniciativa para que el gobierno actúe y frene la proliferación de migrantes rumanos que piden limosna en la calle y lastiman, según sus argumentos, el orden y la tranquilidad de los vecindarios.

Lleva consigo un panfleto blanco y negro, sin fotografías y breve, con líneas que evocan un discurso racista. No importa la hora ni el día, Harry toca la puerta de las casas y empieza hablar con una fluidez que esconde ignorancia, miedo, intolerancia y una motivación de odio.

Migrante sin techo en el sur de Belfast. Fotografías: Carlos Underwood.

Aunque las acciones de Harry advierten discriminación contra los rumanos, no todos los vecinos concuerdan con su sentimiento de rencor y planes de segregación.

Harry sigue su camino y busca con afán el apoyo de otros para evitar que los migrantes del sur de Belfast se busquen la vida en las calles de un país que no es el suyo.

En Irlanda del Norte, del 2016 al 2019, se han registrado 7 mil 374 incidentes por motivaciones de odio y 4 mil 682 crímenes.

Los datos de la policía no son reales, hay mínimas denuncias. Fotografías: Carlos Underwood. Diseño: Jorge Muñoz.

Esto lo confirmó el reporte de este año el Servicio de Policía de Irlanda del Norte (PSNI, por sus siglas en inglés), donde detalla que en 12 meses se han contabilizado mil 224 incidentes raciales y 702 crímenes. Es decir, 2 mil 193 incidentes racistas y mil 965 delitos de este tipo en los últimos tres años.

Los números oficiales -en una población en el país de un millón 800 mil habitantes y 320 mil en Belfast-, no son fiables porque no todas las víctimas denuncian y para el Sistema, simplemente no están en el radar.

Violencia y protestas en Belfast, 2000. Fotografía original exhibida en el museo de Ulster.

Los crímenes con motivaciones de odio revelan una agresividad continua contra los colectivos más vulnerables de una Irlanda del Norte con una historia reciente de violencia, sectarismo y actividad paramilitar.

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Crímenes con motivación de odio entre 2018- 2019

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Crímenes con motivación de odio por mes en 2019

4.5

Crímenes con motivación de odio al día durante 2019

Como Harry, hay personas en el país que aún muestran temor al migrante y lo señalan como culpable del aumento de mendicidad y delincuencia en la ciudad. Harry llama al odio con una amigable sonrisa y los zapatos boleados.

Entre 2000 y 2014 llegaron al país 175 mil migrantes de “largo plazo”. Un reporte de la Agencia de Estadística e Investigación de Irlanda del Norte (NISRA, por sus siglas en ingles) confirma lo anterior y agrega que entre 2014 y 2015, la migración desde Rumania “aumentó sustancialmente”.

El reporte refiere que, aproximadamente, mil miembros de la comunidad romaní, en su mayoría provenientes de Rumania, viven principalmente en el sur de Belfast.

En esa zona, Harry toca puertas y busca cómplices para denunciar a un colectivo que sufre racismo y xenofobia.

64% de crímenes no se reportan

Emma Barronwell, coordinadora de Crímenes de Odio de la organización Victim Support NI, no titubea al decir que “desafortunadamente muchos casos de crímenes de odio no se reportan”, y aunque “por obvias razones no podemos conocer el número verdadero”, se estima que el “64 por ciento no llega a denunciarse a la policía”.

“Existen diferentes barreras implícitas para cada categoría que actualmente es lo que se conoce como característica protegida para que las personas pueden convertirse en víctimas. Hay barreras específicas que se interponen en su camino para que puedan reportar el delito”, narra Emma a Deshuesadero.

Zonas en Belfast, fragmentadas por cercas, muros, barrotes y puertas.

El odio motiva a las personas a cometer crímenes, pero como bálsamo está la educación, un valor fundamental para que la sociedad aprenda a contrarrestar lo que no es parte de su cultura, de su aprendizaje diario en el transcurso del tiempo, de su desarrollo como individuo.

“La educación es absolutamente esencial, creo que es lo más cercano que tenemos como una solución. Es obviamente muy multifacética, muy complicada, pero el mejor término que tenemos es educación”.

Refiere Emma, quien agrega:

“La sociedad moldea cambios dependiendo de las actitudes, y se desarrolla en las personas. Entonces las actitudes se convierten en creencias”.

“Y si tienes una persona desde muy temprana edad que ha aprendido a aceptar las diferencias, comprende que todos somos iguales en la sociedad y nadie merece ser molestado o burlado porque se perciben como diferentes”.

Pero en Irlanda del Norte hay una camino sinuoso para llegar a ese ideal, un trayecto largo para aterrizar el lema que todas las organizaciones y onegés buscan posicionar en el inconsistente colectivo para evitar el odio y el crimen.

Blindados resguardan la capital de Irlanda del Norte, Belfast.

Para hacer efectivo el lema, “En Irlanda del Norte no hay cabida para el odio”, falta superar infinidad de obstáculos, romper paradigmas, mejorar leyes y soterrar un pasado cuyos fantasmas aún hacen estragos en una sociedad con heridas abiertas por las secuelas del periodo llamado The Troubles.

Un legado desolador que se manifiesta actualmente en muros físicos que dividen vecindarios obreros con católicos de un lado y protestantes de otro.

En su momento los republicanos católicos peleaban por una Irlanda unida y los unionistas protestantes por defender la monarquía y seguir dentro del Reino Unido.

La existencia de dichas cercas son un recordatorio de la guerra civil The Troubles, que dejó como saldo 3 mil 600 muertos entre 1968 a 1998.

Los muros que dividen Belfast son un legado de su pasado reciente de violencia.

Además de la expansión de la violencia durante esos años en ciudades como Belfast, Derry y Dublín -entre otras-, la frontera entre las dos irlandas estuvo marcada por sangre hasta el Acuerdo de Viernes Santo de 1998, que abrió paso a que finalizara el conflicto en 2008 con el desmantelamiento del Ejército Republicano Irlandés (IRA, por sus siglas en inglés).

En Derry y Belfast se visibilizan murales que recrean la lucha de esos años, engrandece a líderes como héroes y hace eco a organizaciones como la Fuerza Voluntaria de Ulster (UVF, por sus siglas en inglés) y el IRA, respectivamente.

Murales en el lado oeste de Belfast, en Shankill Road.

“Las vallas físicas son una manifestación de barreras que la gente tiene a veces en la cabeza. Se han convertido en monumentos del pasado, porque nosotros queremos respetar el pasado, queremos ver el pasado como era, y saber al final del día, que era una zona de guerra”, refiere Emma sobre los muros existentes en Belfast.

Los muros son un recordatorio de un pasado reciente de segregación.

Pero no todos los muros son iguales.

Emma apunta: “Y hay gente que viene aquí a ver los murales y queremos conservarlos y respetarlos. Hay dos categorías de muros, hay unos que guardamos por esa razón histórica y la enseñanza a las personas de lo que sucedió aquí”.

Pintas en algunos muros de Belfast, vistos como monumentos.

“Y otros muros que se dejaron de ese tiempo y están entre comunidades necesitan derrumbarse. No provocan tantos crímenes como uno pensaría, pero son una manifestación, cuando dos partes de la sociedad, no podían convivir”.

Crímenes y vacío gubernamental

En 2016, Amnistía Internacional (AI) expresó su preocupación por las cifras “elevadas” de crímenes de odio e incidentes en Irlanda del Norte.

Hasta el 30 de junio de 2016 se habían contabilizado mil 333 incidentes racistas. Y en 12 meses, 785 crímenes, “las cifras más altas registradas desde 2004”.

Sumado a lo anterior se reportaron mil 208 incidentes sectarios y 874 delitos, además de 324 incidentes y 201 crímenes con motivación homofóbica.

La policía revisa el lugar con un robot debido a una alerta de Bomba, en el sur de Belfast.

Patrick Corrigan, director del Programa de Amnistía Internacional para Irlanda del Norte, en su momento puntualizó que diariamente se reportaban a la policía “ocho incidentes o crímenes motivados por el odio”.

“Tres veces al día hay un incidente o crimen motivado por el racismo, casi tan alto como las cifras de incidentes motivados por el sectarismo, a pesar del número relativamente pequeño de personas en Irlanda del Norte pertenecientes a minorías étnicas o de otros países”, acota Corrigan, quien agrega:

“Las cifras policiales muestran que el 80 por ciento de esos crímenes de odio no dan lugar a ningún procesamiento ni advertencia para el delincuente”.

Corrigan subrayó que los crímenes de odio homofóbicos seguían siendo inquietantemente altos, con cifras casi idénticas a las de los últimos dos años, las “jamás registradas por la policía”.

Tres años después, pese a las llamadas de alerta de las organizaciones por el alza en los crímenes e incidencias con motivaciones de odio, Irlanda del Norte se sumió en una crisis política con efectos que aún están por valorarse.

Stormont. En 2017 se disolvió la Asamblea y el Ejecutivo en Irlanda del Norte.

En 2017 se disolvió la Asamblea y el Ejecutivo, lo que se tradujo a un vacío gubernamental, y pese a tener las directrices de Londres por pertenecer a Reino Unido, los recortes a las políticas públicas afectaron programas y ayudas a los más indefensos.

El vacío gubernamental o la parálisis de la autoridad agrietó diferentes sectores, como lo han evidenciado diferentes onegés.

Human Rights in Northern Ireland, en su declaración anual, publicada en diciembre de 2019, lamentó que “al completar tres años sin un Ejecutivo y una Asamblea en Irlanda del Norte” -en el octavo reporte elaborado por la Comisión-, “no existe una sola luz verde”, en otras palabras, “no se ha resuelto ni una preocupación por los derechos humanos en 2019”.

“La ausencia del Ejecutivo y la Asamblea de Irlanda del Norte tiene consecuencias prácticas que van más allá de la falta de responsabilidad política y del déficit democrático”.

Human Rights in Northern Ireland hace referencia a Cifras de la Oficina de Periodismo de Investigación publicadas en octubre de 2019, las cuales revelaron que 205 personas sin hogar, en todo el país, fallecieron en los últimos 18 meses, más de una cuarta parte de todas las muertes de personas sin hogar en el Reino Unido durante ese periodo.

Las personas sin techo murieron de violencia, sobredosis, enfermedades, suicidio y asesinato, entre otras razones.

La falta de apoyo a varios sectores refleja el atraso en Irlanda del Norte.

La investigación del colectivo de periodistas reflejó la falta de vivienda como fracaso de la sociedad -y del Estado- para proteger a las personas vulnerables, como ocurre con las víctimas de crímenes por motivaciones de odio.

“La mayoría murió mientras esperaba ser alojado por el ‘ejecutivo de vivienda’ del país, algunos pueden haber estado en alojamiento alquilado mientras esperaban, pero fueron oficialmente clasificados como sin hogar”, relata el trabajo Homelessness: A project counting the human costs of homelessness.

En el sur de Belfast aumentan los migrantes sin techo, sin protección del Estado. Por ahora sólo Harry se preocupa de su existencia.

Paramilitarismo

En 2017, cuando inició el vació gubernamental en Irlanda del Norte, “87 personas fueron víctimas de “ataques estilo paramilitar”, 22 personas fueron asesinadas a tiros y 65 fueron agredidas, según datos del Departamento de Justicia.

En los últimos cinco años, 417 personas han sido asesinadas a tiros o golpeadas por los paramilitares que buscan controlar a las comunidades por todos los medios posibles, incluyendo la violencia y la intimidación.

Propaganda en las calles de Belfast en alusión al Soldier F.

Aunque el paramilitarismo permanece en la vida diaria de algunas personas en diferentes zonas del país, el asesinato de la periodista Lyra Mckee -en 2019, en Derry- visibilizó las fracturas que mantiene la sociedad y revivió sentimientos de angustia y dolor.

“Ciertamente hay áreas bastante problemáticas que todavía tienen mucha actividad paramilitar, y son sus puntos clave. Y otros lugares que se necesitan mirar”.

“La intimidación paramilitar es un crimen de odio y la etiqueta de paramilitar tiende a ser la que domina”, explica Emma, quien puntualiza:

“No hay dos maneras de que el paramilitarismo sea otra cosa. El paramilitarismo, afortunadamente, ha estado disminuyendo en Irlanda del Norte, pero sigue siendo, sin duda, un problema, es una prioridad”.

Aun hay un recordatorio constante de los asesinatos en The Troubles. Marcha en 2019.

McKee era una periodista y activista de Belfast que fue asesinada el 18 de abril de 2019 en Creggan, Derry, mientras documentaba disturbios en la zona.

Un hombre de 52 años, miembro del Nuevo IRA, disparó contra la policía, civiles y mató a Mackee. El atentado fue considerado terrorista.

“Lyra Mckee fue una periodista asesinada por paramilitares el año pasado. Ella había hecho un trabajo brillante”.

“Recuerdo haber hablado lucidamente sobre ello y en la mañana que sucedió, mirando mi teléfono, mirando el Twitter como siempre y ver el titular de que los paramilitares mataron a una periodista en Derry, pensé, ‘esto no lo hacemos más’.

“No la atacaron (directamente) pero sigue siendo un asesinato y sigue siendo un legado del pasado y es algo en lo que debemos trabajar arduamente durante mucho tiempo”.

Sigue el crimen y el odio

En este último año se han cometido mil 613 crímenes con motivaciones de odio en Irlanda del Norte. Es decir, 134 cada mes, un promedio de 4.5 por día.

Cercas, rejas y muros dividen Belfast.

Aunque existe un trabajo conjunto por parte de organizaciones para vencer el racismo (migrantes y minorías étnicas) -y la homofobia, el sectarismo, la división religiosa y la marginación a personas con capacidades diferentes-, tanto el gobierno como la sociedad no han hecho lo suficiente.

Aunque este 2020 se volvió a instaurar el Ejecutivo y la Asamblea, las consecuencias se tendrán que valorar por el Brexit y los daños colaterales que produzca la pandemia.

El fuego que divide Belfast

El 12 de julio, en Irlanda del Norte, los protestantes de Ulster encienden hogueras en todo el país. Los protestantes celebran la victoria de Guillermo de Orange sobre el rey Jaime II, en la batalla de Boyne de 1690.

Miles de policías son desplegados para evitar incidentes entre protestantes y católicos: en las hogueras se queman banderas de la Unión Europea, República de Irlanda e imágenes de políticos republicanos.

La expresión causa polémica en la comunidad católica: ¿Tradición o provocación?

Deshuesadero documentó los Bonfires de 2019. Video: Carlos Underwood.

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