¿Qué sucede en Michoacán?: diálogo con el periodista Francisco Valenzuela

“En el periódico donde estoy, todos los días hacemos un reporte de los nuevos contagiados, de los nuevos muertos, y esto empieza a ser una rutina, incluso aburrida y sin impacto para la gente. Eso me parece grave”.

Sentencia Francisco Valenzuela, periodista mexicano con larga trayectoria en Michoacán, uno de los estados en donde la pandemia pareciera no causar más temor entre los ciudadanos, quienes han decidido salir a las calles como si no existiera huella de un virus que ha paralizado al mundo, enfermado a casi 10 millones de personas y liquidado a 505 mil.

Desinfección en Morelia. Fotografía: Enrique Castro.

“Aquí en México, lamentablemente muchas personas siguen pensando que es un invento, que no existe (la Covid-19), que es un invento del gobierno, que nos están manipulando, que algo están buscando detrás de ello. Incluso, el tema ha llegado a niveles tan absurdos, que he conocido casos de gente que muere, y sus parientes están seguros que no fue de coronavirus…”

“Piensan que fue de otra cosa y que les dicen que fue de coronavirus solamente para espantarlos”, narra Valenzuela en una entrevista online, desde Morelia, la capital purépecha.

“Son un montón de situaciones que periodísticamente tenemos que ir documentando para que los lectores vean y lean algo más que números y estadísticas. Michoacán no ha parado en contagios, ni los ha disminuido”.

El también escritor y economista explica que la pandemia no ha frenado la violencia en el estado, tampoco el ímpetu partidista que politiza una enfermedad y ha provocado -como en todo el planeta- una crisis aguda en todos los sectores productivos, principalmente el turístico y de servicios.

La pandemia ha afectado al sector turístico y los servicios en Michoacán. Fotografía: Enrique Castro.

Ante la debacle económica y la enfermedad que sigue cobrando vidas, acota Valenzuela, “los periodistas debemos tener el talento para ser capaces de decirle a los lectores qué tan grave es la situación y de ir contando historias particulares, no tanto de números ni de estadísticas, de llegar a historias que sean un ejemplo, y para que la gente también tome sus precauciones y no piense que es broma”.

“Porque si dices hoy se sumaron 300 casos nuevos, son 300 personas que tendrán que ingresar a hospitales a que los intenten curar de la Covid-19: son muchísimas personas. Sin embargo, como es algo cotidiano, en donde todas las noches estas reportando el corte, a la gente ya le parece algo normal”.

El experimentado periodista habla con Reportero Ambulante y Deshuesadero para reflexionar sobre los efectos de la pandemia en la ciudad donde realiza diariamente su labor periodística, y en donde se vive una confusión por las medidas gubernamentales para evaluar -a través de un semáforo epidemiológico- el riesgo en las ciudades.

Trabajos de desinfección en las plazas de Morelia: Fotografía: Enrique Castro.

Valenzuela también medita sobre el trabajo del reportero, quien está en riesgo constante por la acciones ciudadanas, como las marchas que se han suscitado en momentos complejos de la emergencia sanitaria.

“Tenemos que estar cubriendo esas marchas, esas manifestaciones, haciendo transmisiones para radio, para Internet, es parte de lo mismo, los periodistas hemos… nos arriesgamos siempre. Es un riesgo estar saliendo a la calle. Es un riesgo estar saliendo a trabajar en redacciones, pero lo tenemos qué hacer”.

“No estábamos preparados para esto, como humanidad jamás estuvimos preparados para crear un escenario de supervivencia, tomando en cuenta una pandemia como la que tenemos. Y al no estar preparados, estamos improvisando todo, tanto a nivel gubernamental como a nivel ciudadano…”

“Y no sabemos vivir de otra manera que trabajando, o estudiando, o tratando de ser productivos, y no hay esos caminos como para decir si la pandemia se extiende dos o tres años: no vamos a estar encerrados, ni yéndonos cada tres meses a encerrar y en un mes salir”.

Mujer con cubrebocas. Fotografía: Enrique Castro.

Para Valenzuela, “no existe ese modelo de vida en el mundo, y menos para los países subdesarrollados, que nunca han tenido un modelo sustentable a largo plazo, de supervivencia”.

“Me temo que será más o menos lo mismo: seguirá habiendo contagios, seguirá habiendo hospitales saturados, en ciertos lugares, y la gente tendrá que hacer su vida, consciente de que en cualquier momento le puede tocar, o algún pariente, y que tendrá que llevar a un muerto muy probablemente cercano”.

“Nos tendremos que hacer a la idea de que, en un momento dado, nos va a tocar a nosotros o alguien más y así será”.

Entrevista al periodista Francisco Valenzuela.

*La fotografía de portada también pertenece a Enrique Castro Sánchez.

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